sábado, 26 de septiembre de 2009

Pasión bien remunerada


Demi Moore y Jennifer Aniston se quitan la ropa frente a su cámara, pero él sueña con retratar a Dina Paucar. Cuando corrían los ochenta y remataba en pocas libras sus portafolios, es probable que Mario Testino no imaginara el mundo a sus pies. Hoy, convertido en un icono, este peruano encabeza las más altas esferas de la moda y se desarma para complacer a todos los actores y supermodelos que le ruegan por ser fotografiados.

"Estoy completamente convencido de que yo seré fotógrafo hasta que me muera”, sentencia el artista cuando se le pregunta por su vida profesional. Y es que cómo podría pensar de otra forma si es considerado el fotógrafo vivo más famoso del planeta. Pero Testino mantiene un perfil bajo, en la medida de lo posible, y son sus obras las que hablan por él.

Los célebres retratos de la princesa Diana, logrados poco tiempo antes de que muera lo catapultaron al estrellato y actualmente es responsable por las campañas publicitarias de poderosas firmas como Versace, Gucci y Calvin Klein. Sus libros “Portraits” y “Let me in” preservan un repertorio único donde cada página es puro glamour. Así, “Lima, Perú”, uno de los más recientes intenta plasmar la fosforescente estética de la ciudad en una recopilación que hace honor a varios profesionales de nuestro medio.

A pesar de haber huido del país tras varias carreras frustradas, el alguna vez aspirante a economista no entierra sus raíces. Ni siquiera un desesperado Vogue pudo impedir que viaje a Ica para inaugurar un hospital y colaborar con la demorada reconstrucción del Sur. Una Iniciativa a la que se le unieron otros artistas como el protagonista de Máncora, Jason Day.

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