
La Convención Anual de Dibujos Animados llegaba a su fin. En una sala de conferencias de Disney los asistentes se atolondraban por conseguir algo del extenso buffet. Un personaje japonés de piernas largas se tropezó con la cola del anfitrión.
-¡Ay señor, cuánto lo siento! ¡No ha sido mi intención pisarlo!
-¿Y quién se supone que es esta mujer, Chris? – Mickey Mouse le replicó a su asistente personal.-
-Eh…me temo que aun no es una mujer, señor. Su nombre es Candy, es la protagonista de un anime y si no me equivoco... - El asistente busca en su lista de invitados.-
-¡Estaba distraída, le juro que no lo vi! ¡Oh, estoy tan avergonzaba! ¡Debe de saber…! Candy suplica disculpas.-
-Sigo escuchando, Chris… continúe. El ratón le interrumpió, sus grandes ojos la miraban fijamente.-
-Como le decía, señor, la serie dejó de emitirse por asuntos legales. Pero, esta chica tiene solo 12 años y acaba de ser adoptaba por una familia inglesa.
-Señorita, ha cometido un grave error. No estoy al tanto de sus enredos con la ley, pero aquí ningún ex convicto es bienvenido.
-¡Oh no, usted se equivoca señor! No soy ninguna delincuente, en la Colina de Pony nadie lo es. Si mi nuevo padre se entera de esto, me abandonaría ¡Por favor, se lo ruego! Su cola se interpuso en mi camino y yo…
-¡Así que usted tiene problemas con mi cola! ¡Inaceptable! Chris, que los guardias la retiren inmediatamente.
En cuestión de segundos, veinte efectivos de seguridad del reino la rodearon. Ninguno le llegaba más arriba de la cintura. Candy luchaba por no ser apresada. La derribaron jalándola de pelo y la orden del jefe se cumplió en el acto.
-El próximo año revisaremos esa lista con más cuidado, Chris.- Exclamó Mickey Mouse mientras sonreía a los curiosos.-
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