
No hace falta sino buscar un video para saber que lo que Rubén Blades hizo en el teatro de Bellas Artes de Costa Rica fue una performance impecable. Lo que escuchamos no es la simple narración de dos historias que se encuentran, enmarcadas en la convulsionada Nueva York. Sí, el afamado puñalero aparece en palabras, pero lo que percibimos es algo físico: un personaje construido al detalle. Todo lo demás en esta actuación juega un rol clave: el cantante, los actores, la orquesta, un video y una sirena de policía dan vida al contexto. Así, el delincuente elegante que conoce su oficio y la anónima mujer se funden en un desenlace fatal. Entonces nos cae un mensaje redondo, la vida te da sorpresas. Gracias al glorioso abandono de sus labores políticas como Ministro de Turismo en su Panamá natal, Rubén Blades regresará a Lima el 10 de octubre para alegrarnos la vida en el Museo de la Nación.
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